Escrito el 28 de diciembre de 2012 por Conchi Jiménez

La editorial Pirámide ha publicado un nuevo manual sobre algo tan novedoso y al mismo tiempo tan usual en las bibliotecas como es el libro electrónico. Desde su aparición las prácticas lectoras han cambiado radicalmente así como los hábitos de los usuarios de la biblioteca.

En este libro se incluye una parte dedicada a la integración del libro electrónico en la biblioteca y a cómo se debe dar respuesta a las nuevas necesidades e intereses de los usuarios. Además, se abordan los retos que presenta la sociedad de la información en cuanto a formación de bibliotecarios y usuarios para el correcto uso y manejo de las diferentes fuentes de información. Asimismo, se analizan los proyectos de libros electrónicos en acceso abierto y las iniciativas que posibilitan la difusión y el acceso libre a los contenidos. De esta manera, la biblioteca se habrá adaptado a los nuevos tiempos y habrá dejado de ser un lugar de recogimiento y silencio sólo visitado y utilizado por eruditos.

Cordón Garcías, J. A., Carbajo Cascón, F., Gómez Díaz, R., Alonso Arévalo, J. (Coords.). 2012. Libros electrónicos y contenidos digitales en la sociedad del conocimiento. Pirámide, Madrid.

Escrito el 5 de diciembre de 2012 por Conchi Jiménez

En la biblioteca pública municipal Francisco de Peñaranda de Barcarrota no dejan de idearse estrategias para motivar a la lectura tanto a usuarios reales como a los potenciales. Ahora está desarrollando un proyecto de fomento de la lectura denominado 3 formas de leer, 3 formas de divertirse.

La idea gira en torno a un gran cuentacuentos con el que Juanma González, entusiasta bibliotecario municipal de Barcarrota, trata de enseñar a los niños que existen diferentes formas de leer, todas muy divertidas. Para ello se utilizan diversas técnicas como la narración oral, a partir de un cuento. La siguiente forma se lleva a cabo –en plena calle– mediante el Kamishibai japonés, una técnica que se utiliza para contar historias a través de láminas. Este sistema se inventó en Japón sobre el siglo XII. Y la última forma es utilizando las nuevas tecnologías en la que se proyectan cuentos haciendo uso de un cañón proyector y un portátil. En este caso, los niños y niñas son los que ayudan a desarrollar la historia.

Este proyecto, que se puso en marcha en el club de ocio de verano en Barcarrota, se ha desarrollado a través de la biblioteca en otras localidades pacenses como Lobón y Fuentes de León teniendo una gran acogida tanto por los niños como por los padres y llegando a llenar por completo el espacio.

Escrito el 15 de noviembre de 2012 por Conchi Jiménez

En las bibliotecas estamos más que acostumbrados a organizar y ordenar los fondos de acuerdo con unas normas técnicas y con miras a recuperar cualquier documento de forma sencilla y rápida. Para ello confeccionamos catálogos, clasificamos diferentes obras y las ordenamos en las estanterías según la materia, autores y títulos. Pero, ¿cómo organizamos nuestra propia información, esa que día a día vamos acumulando en el ordenador?

Desde que Internet nació la información que el bibliotecario necesita, no solo para trabajar sino para actualizarse o para el ocio –por qué no–, se ha ampliado de manera considerable. Solemos usar mensajes de correo electrónico, textos en Word o en Open Office, documentos en PDF, direcciones de páginas web, presentaciones en PowerPoint, imágenes, vídeos, etc. Toda esa información que recopilamos habitualmente se guarda de forma dispersa, en diferentes dispositivos y aplicaciones lo que ocasiona una gran pérdida de tiempo a la hora de recordar qué tenemos y dónde está.

Sílvia Arguro y Amadeu Pons, en su libro Mejorar las búsquedas de información, ofrecen algunas recomendaciones de organización de la información que ayudarán a recuperar de manera ágil todo aquello que una vez se guardó y que necesitamos en un momento determinado:

- Se puede adoptar un criterio sistemático de denominación de ficheros y de organización de carpetas, ya sea por tipo de ficheros, por materias, por formatos, por fechas… Si se trata, por ejemplo, de una serie cronológica, lo mejor es usar un formato año-mes-dia (aaaa-mm-dd) para conseguir un orden de ficheros que permita localizar cualquiera de ellos rápidamente.

- Es buena idea reproducir nuestra estructura organizativa en carpetas en las diferentes aplicaciones y dispositivos que usamos. Usar las mismas carpetas con los mismos nombres en el sistema de gestión de correo electrónico, en el apartado de “Mis documentos” de nuestro ordenador, o en los favoritos del navegador ayuda mucho a saber lo que tenemos y recordar dónde está y, por lo tanto, a recuperar la información.

- Otra forma de facilitar la recuperación y el uso posterior de nuestra información es integrar todo lo que sea integrable. Por ejemplo, si tenemos más de una cuenta de correo electrónico no es mala idea redireccionar todas las cuentas a un solo gestor de correo.

Más información en: Argudo, Sílvia y Pons, Amadeu. Mejorar las búsquedas de información. Barcerlona: UOC, 2012.

Escrito el 24 de octubre de 2012 por Conchi Jiménez


Muchas veces leemos libros y, por un motivo u otro, han dejado alguna huella en nuestro interior. Puede ser por su argumento, sus protagonistas –con los que nos sentimos plenamente identificados–, por algún que otro fragmento que mágicamente queda grabado en nuestro recuerdo…

En la mayoría de los casos, y si de verdad han calado, sentimos la necesidad de compartir esas lecturas con amigos, familiares o conocidos, algo cada vez más sencillo gracias a las redes sociales. En este sentido, en Facebook podemos encontrar dos grupos abiertos en los que poder difundir todo aquello que nos ha llamado la atención de un libro. Esos dos grupos son: Deja una cita y Libros que recomendarías a un amigo mientras tomas un café.

Deja una cita, y como la propia información del grupo indica, está dirigido a todos aquellos a los que la lectura no deja indiferente, para los que recuerdan un pasaje especial de un libro y quieren compartirlo, para los que les gusta cómo comienzan, acaban o sorprenden los libros, en una línea, a la vuelta de una hoja o un rincón insospechado.

En cuanto a Libros que recomendarías a un amigo mientras tomas un café, su intención es la recomendación de libros cuya lectura ha gustado, por la circunstancias que sean.

Escrito el 2 de octubre de 2012 por Conchi Jiménez

Allá por el año 1943, en el campo de concentración de Auschwitz, se ubicaba el barracón 31. Dentro de ese barracón existía una escuela clandestina dotada de una pequeña biblioteca, una biblioteca de tan solo ocho libros. Al frente de ella se encontraba una niña de 14 años, Dita Adlerova. Esa niña, arriesgando su propia vida, era la encargada de suministrar esos ocho libros a los profesores para luego esconderlos bajo su ropa ante los nazis.

Los libros eran un bien peligroso que se conseguían gracias al mercado negro. Aquella biblioteca del barracón 31 se convirtió en una especie de burbuja para que los niños judíos pudieran vivir ajenos al horror que se respiraba a su alrededor…

Este libro está basado en una historia real. Su protagonista aún vive en Israel y fue la que contó lo que pasó en el barracón 31 al autor de esta novela, verdadero fan de las bibliotecas.

Iturbe, Antonio G. La bibliotecaria de Auschwitz. Barcelona: Planeta, 2012.