El placer de mejorar: por qué quien espera ser mejor disfruta más de la vida

Hay muchas cosas que nos dominan sin que apenas nos demos cuenta. El hambre, el sueño, el deseo… son fuerzas muy básicas que tiran de nosotros como si fuéramos marionetas. Comer, dormir o buscar placer inmediato es fácil. El problema es que, si vivimos solo para eso, acabamos siendo esclavos de nuestro propio cuerpo.

Pero hay otra forma de vivir. Una mucho más interesante.

Imagina que en vez de perseguir únicamente esas necesidades básicas te dedicas a algo que te gusta de verdad: aprender algo nuevo, mejorar en una habilidad, construir un proyecto o simplemente intentar ser una persona mejor. En ese momento ocurre algo curioso. El placer deja de estar solo en el momento inmediato. Aparece también en la esperanza.

Y esa esperanza es poderosa.

Piensa en un agricultor que siembra su campo. En el momento de plantar, todavía no tiene cosecha. Pero ya disfruta. ¿Por qué? Porque cree que todo irá bien. Lo mismo ocurre con un marinero que zarpa en un viaje largo: la travesía está llena de incertidumbre, pero la expectativa de llegar a puerto le llena de energía.

La esperanza convierte el esfuerzo en algo agradable.

En cambio, cuando una persona cree que nada va a salir bien, pierde incluso el gusto por lo que hace. Trabaja sin entusiasmo, se mueve sin ilusión y vive con una sensación permanente de desgaste. No disfruta ni del presente ni del futuro.

Por eso hay un tipo de placer mucho más profundo que el placer físico: el placer de sentirse en camino hacia algo mejor.

Cuando crees que puedes mejorar, cada día tiene sentido.

Cuando crees que puedes rodearte de mejores amigos, cada relación se vuelve valiosa.

Cuando crees que puedes crecer como persona, incluso los esfuerzos se convierten en una fuente de satisfacción.

No es un placer rápido ni explosivo. Es más bien una alegría tranquila que acompaña toda la vida.

Al final, la verdadera libertad no consiste en satisfacer todos los impulsos del cuerpo, sino en tener algo más grande que esos impulsos. Algo que haga que levantarte por la mañana tenga sentido.

Y quizá ese sea uno de los secretos más antiguos de la filosofía:

quien vive esperando ser mejor ya está disfrutando del camino.

Libro relacionado (referencia)

Enchiridion – Epictetus

Manual clásico del estoicismo que explica cómo liberarse de los impulsos y pasiones que nos esclavizan y encontrar una forma de vida basada en el autocontrol, la mejora personal y la serenidad interior.