¿Cómo puedo controlar mis emociones?

El cómo tener control emocional y de los propios impulsos emocionales de uno mismo suele ser la pregunta del millón de €.

O de dolares…. 🙂

El dominarse a uno mismo y sus emociones puede llegar a ser un reto realmente importante.

Siempre ha existido la preocupación por controlarse a uno mismo así como a sus impulsos, y en cierto modo, a muchos nos gustaría conocer las técnicas para controlar el enojo. 

No puedo controlar mis emociones¡

¿Cuantas veces hemos escuchado este comentarío?

El manejar las emociones una vez desatadas no es nada fácil. ¿cómo controlar el amor?… 

¿Nunca ha oído a alguien decir que “mis emociones me dominan“?

Por no saber cómo controlar los impulsos, muchos líderes de naciones han iniciado guerras a lo largo de la historia. Y estos eran los primeros que tendrían que haber desarrollado su inteligencia emocional a base de mejorar su integridad emocional y no desequilibrarse al primer supuesto agravio que tuvieran.

Y este tipo de problema ha ido a la par del desarrollo de la vida en comunidad en cuanto que los excesos han puesto siempre en riesgo la propia estabilidad de la sociedad.

De una parte somos esclavos de nuestra propia naturaleza humana, por otra parte sí que se puede ejercer algo de control sobre la intensidad de esas emociones.

¿En cuantas ocasiones hemos observado en otras personas o en nosotros mismos que las emociones se vuelven completamente insostenibles e incontrolables y estas nos llevan a cometer acciones completamente contraproducentes?

Así, el dominar los arrebatos emocionales y de calmarse es el más fundamental de los recursos psicológicos.

Si, se puede llegar a decir que “puedo manejar mis emociones“.

Y lo mejor es que estas habilidades se pueden aprender y desarrollar, pero especialmente durante los años de la infancia en los que el cerebro está en perpetua adaptación.

El ejemplo lo tenemos cuando aprendemos a controlar el enfado.

¿Cómo controlar las emociones negativas?

El enfado es una emoción negativa que se alimenta a si misma a base del dialogo interno que la persona despliega.

Se dice que hay unas 10 emociones negativas claramente identificadas.

Pero en relación al enfado, la gente se suele justificar a uno mismo para poder descargar el enfado contra el otro.

Dice que así se sienten mejor. Pero no funciona así la cosa.

Cuando más vueltas se le dá al asunto, mas enfadado se pone la persona.

Y por supuesto más razones hay para descargar el enfado en el otro.

El enfado se construye sobre el propio enfado y su naturaleza inflamable atrapa las estructuras cerebrales, anulando toda guía cognitiva.

Estas emociones negativas tienen que ser evitadas y si se inician hay que controlarlas.

Al originarse el enfado en la sensación de hallarse amenazado, bien por una amenaza física o amenaza en contra de la autoestima o el amor propio, el enfado se convierte en una emoción incontrolable e incluso euforizante.

De hecho existe la falsa creencia de que la mejor forma de combatirlo consiste en expresarlo abiertamente.

Lo cual no sirve para nada.

El estado emocional de uno no es tan fácil de controlar de esta manera.

Los arranques de ira incrementan la excitación emocional y hacen que se sienta uno todavía más irritado.

El problema está en saber discernir.

“Siempre hay razones para estar enfadados, pero éstas rara vez son buenas”.  Benjamin Franklin.

Lo mejor para acabar con el enfado es por medio del reencuadre de la situación a base de añadir información adicional que explique mejor que ha pasado.

Evidentemente dentro de un aspecto más positivo. Existen muchos tipos de emoción, y estas valen la pena conocerlas.

Muchas veces algo de información positiva adicional sobre la situación original, puede quitar gran fuerza al enfado.

Otra manera de hacerlo es cambiando el enfoque de atención terminando de esta manera la cadena de pensamientos negativos que solo hacen incendiar la situación más y más.

Igual que el enfado, la tristeza es un estado de ánimo que animan a  desplegar recursos que tampoco sirven para nada.

Por ejemplo, aislarse solamente contribuye a aumentar su sensación de soledad.

Si el problema adquiere naturaleza crónica, se puede hablar de depresión, y puede erosionar la salud mental y física de una persona llevándola incluso al suicidio.

Lo que mejor ha funcionado aquí es la terapia cognitiva de cara reorientar las estrategias de pensamiento que originan esa tristeza constante.

Se anima en este proceso a identificar, cuestionar y relativizar los pensamientos que son origen de la obsesión y a definir actividades agradables que sirvan de distracción.

Lo cual implica, que también se puede aprender a controlar la tristeza así como controlar sentimientos en lineas generales.

Existen multitud de estrategias de pnl que pueden ayudar a mejorar en el control de las emociones.

En ocasiones el estrés de tener muchas cosas que hacer nos genera una ansiedad innecesaria que con aplicaciones tipo nozbe se puede gestionar adecuadamente.

Que, ¿que es nozbe?, pues en este otro artículo sobre aplicaciones de gestión de tareas lo explico con detalle. 

Te invito a que lo leas.

 

Reflexiones para padres. La aventura de la educación emocional de tu hijo.

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